Es el segundo alto mando militar de Estados Unidos que pisa la base cubana en apenas quince días, y el Pentágono casi no explica para qué.
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, viaja este miércoles 10 de junio a la base naval de Guantánamo, en Cuba, y después a Tampa (Florida), sede del Comando Central (CENTCOM), para “interactuar con las tropas”, según un escueto aviso del Pentágono difundido el martes y recogido por EFE.
El comunicado oficial es de una sola frase: no detalla agenda, ni reuniones, ni un objetivo concreto. Y llega apenas quince días después de que otro alto mando estadounidense —el jefe del Comando Sur— se reuniera con militares cubanos a las puertas de la misma base.
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¿Secretario de Defensa o de Guerra?
Conviene una aclaración de entrada. Hegseth aparece en los documentos oficiales como “secretario de Guerra” porque, en septiembre de 2025, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que recuperó el nombre de Departamento de Guerra para el Pentágono. El matiz importa: el nombre legal sigue siendo Departamento de Defensa —solo el Congreso puede cambiarlo de forma definitiva—, así que “secretario de Guerra” es, por ahora, una denominación administrativa que la propia Casa Blanca emplea de manera oficial.
Por qué esta visita inquieta a La Habana
El viaje no se entiende sin el clima de los últimos meses. Trump ha endurecido su discurso sobre Cuba hasta extremos inéditos: en febrero la describió como “una nación fracasada”; en marzo aseguró que tendría “el honor de tomar Cuba” y que podía “hacer lo que quiera” con la isla; y ese mismo mes, en un foro en Miami, soltó una frase que recorrió el mundo: “y Cuba es la próxima, por cierto”. La Casa Blanca ya ha trasladado, además, que la salida de Díaz-Canel es condición para negociar.
A ese telón de fondo se suma lo militar. El 29 de mayo, el general Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur, se reunió con mandos cubanos junto a la base y dirigió una “evaluación de seguridad perimetral” de Guantánamo, según informó Reuters. Antes, ante el Congreso, Donovan había reconocido que el Comando Sur tiene previsto habilitar en Guantánamo un campo para procesar migrantes ante “cualquier desbordamiento de una situación en la propia Cuba”. Es decir: Washington se prepara para un eventual colapso de la isla.
Conviene, eso sí, no sobreinterpretar. El propio Donovan negó ante los senadores que se esté preparando una invasión: “El Comando Sur no lo está”, respondió cuando se lo preguntaron directamente. La visita de Hegseth, en ese marco, encaja más en una demostración de fuerza y supervisión que en un ataque inminente.
El cerco a Cuba
La gira llega en el momento más tenso de la relación entre Cuba y Estados Unidos en décadas. En lo económico, Trump firmó en mayo la Orden Ejecutiva 14404, que sancionó al conglomerado militar GAESA y abrió la puerta a sanciones secundarias; el resultado ha sido un éxodo de empresas extranjeras —de Iberostar y Meliá en los hoteles a las navieras CMA CGM y Hapag-Lloyd— y la caída de los pagos con Visa y Mastercard en la isla. En enero, otra orden impuso aranceles a los países que vendan petróleo a Cuba, lo que ha agravado los apagones y el desplome de la conectividad aérea.
En lo militar, el portaaviones USS Nimitz entró en el Caribe a finales de mayo en lo que The New York Times describió como una demostración de fuerza frente a Cuba. Y en lo judicial, un gran jurado de Miami acusó al expresidente Raúl Castro, de 94 años, por el derribo en 1996 de dos avionetas de Hermanos al Rescate; la imputación, dictada en abril, se hizo pública el 20 de mayo, según detalló CBS News.
Una base en territorio que Cuba reclama
La elección de Guantánamo no es casual ni nueva. Estados Unidos ocupa esa porción del sureste cubano desde un arrendamiento firmado en 1903, concebido “por el tiempo que sea necesario” y a cambio de un pago simbólico que La Habana rechaza desde 1959. El régimen considera la base un territorio ocupado de forma ilegal y exige su devolución. Que el secretario de Guerra estadounidense aterrice precisamente allí, en plena escalada, tiene una carga simbólica difícil de ignorar.
Por ahora, el Gobierno cubano no ha reaccionado de forma oficial a esta visita concreta. Pero su mensaje de las últimas semanas ha sido constante: el presidente Miguel Díaz-Canel advirtió en mayo de que un ataque estadounidense provocaría “un baño de sangre”, y sostiene que Washington busca “la asfixia” de la isla para provocar un estallido social que sirva de pretexto a una intervención.
¿Qué significa para los cubanos en el exterior?
Para la diáspora, cada gesto militar en Guantánamo se lee con el corazón en un puño. La gran pregunta —¿se acerca un cambio de régimen o un conflicto abierto?— sigue sin respuesta clara: hay amenazas explícitas de Trump y un despliegue de fuerza notable, pero también la negativa expresa del Comando Sur a estar planeando una invasión.
Lo más tangible afecta a quienes tienen familia en la isla: si la presión deriva en un colapso o en una salida masiva, los planes que ya ha admitido el Comando Sur apuntan a habilitar Guantánamo como centro de procesamiento de migrantes. Es decir, la base que durante décadas fue prisión y campo de refugiados podría volver a serlo, esta vez para cubanos que huyan de la crisis. Y lo hace en un momento en que Cuba acaba de reformar sus leyes de migración y ciudadanía, un cambio que afecta de lleno a quienes piensan en salir o ya viven fuera.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Pete Hegseth?
Es el secretario de Guerra de Estados Unidos (el cargo que hasta septiembre de 2025 se llamaba secretario de Defensa), al frente del Pentágono bajo la administración de Donald Trump.
¿Por qué viaja a Guantánamo?
Oficialmente, para “interactuar con las tropas” desplegadas en la base y en el Comando Central de Tampa. El Pentágono no dio más detalles, y la visita ocurre en plena escalada de presión de EE.UU. sobre Cuba.
¿Está EE.UU. preparando una invasión de Cuba?
El jefe del Comando Sur, el general Donovan, dijo ante el Congreso que el Comando Sur no está preparando una invasión. Aun así, Trump ha amenazado abiertamente con “tomar Cuba” y hay un fuerte despliegue militar estadounidense en el Caribe.
¿Por qué Estados Unidos tiene una base en Cuba?
Por un arrendamiento firmado en 1903, tras la intervención estadounidense en la guerra de independencia. Cuba lo considera ilegal desde 1959, rechaza el pago anual simbólico y exige la devolución del territorio.
¿Qué tiene que ver Guantánamo con la migración cubana?
El Comando Sur reconoció ante el Congreso que podría habilitar la base como centro de procesamiento de migrantes ante un eventual colapso o salida masiva desde Cuba, como ya ocurrió con cubanos y haitianos en los años noventa.

