En tiempos de crisis energética como la que vive Cuba, resulta vital mantener en óptimas condiciones los grupos electrógenos que respaldan servicios vitales y las comunicaciones.
Gran responsabilidad tienen aquellos operarios encargados de atender y preservar esos equipos. Al mismo tiempo tienen la misión de custodiar el combustible que permite el funcionamiento de esos grupos de emergencia.
Cuando esas obligaciones se descuidan y se hacen acciones en contra de la seguridad de los equipos, las consecuencias pueden ser las peores.
Indice
Sabotaje a un grupo electrógeno en Camagüey
Un Operador C del Ministerio del Interior (MININT) trabajaba hacía una década en el control, abastecimiento y custodia del combustible del grupo electrógeno conocido como Ciego 1.
Este equipo de emergencia permitía el servicio eléctrico del centro de comunicaciones de la Delegación Provincial del MININT.
Llegó una auditoría de rutina el 29 de abril de 2024 y descubrió que algo no andaba bien. Inicialmente se detectó un faltante de 30 litros de diésel. Ante esa situación el trabajador encargado del grupo electrógeno intentó tapar la falta, pero no midió las consecuencias.
¿Le dominaron los nervios o tenía un plan B?
La primera solución que este operario encontró fue añadir agua al grupo electrógeno, la misma cantidad de litros que faltaban de diésel. La idea era que al medir la disponibilidad en el tanque todo estuviera “bien”.
Y cuando encendieron el grupo electrógeno…
Llegó el próximo apagón y el operario del MININT siguió el protocolo de siempre. Encendió el grupo sobre las 10:00 p.m. y a los pocos minutos falló y se apagó, como era de esperar.
Esta contaminación del diésel con agua dañó dos filtros del grupo y esta parada del Ciego 1 trajo graves consecuencias que pudieron ser nefastas.
Lo que provocó el sabotaje
Cuando se quedó sin electricidad el centro de comunicación del MININT fallaron otras conexiones vitales. Se desconectaron los sistemas automatizados de la Policía Nacional Revolucionaria y los sistemas de video protección de la provincia.
Se paralizaron los servicios telefónicos de la Policía y los bomberos, el flujo informativo en la provincia y la comunicación con la nación, así como daños económicos a ETECSA que tuvo que reponer los filtros dañados.
Enjuiciado y condenado
La sala de delitos contra la seguridad del Estado en Camagüey se constituyó para tramitar la causa 4 de 2024, por un delito de sabotaje.
Tras la presentación de las pruebas del caso y la confesión del autor sobre su participación en los hechos, se demostró la culpabilidad del imputado y el tribunal dictó sentencia.
Se sancionó a siete años de privación de libertad por el delito de sabotaje, contemplado en el artículo 125, apartado 1, inciso a, del Código Penal vigente en Cuba.
Se tuvo en cuenta que el operario del MININT es primario en la comisión de estos hechos, mantiene buena conducta social y laboral, pero eso no lo exime de la responsabilidad del grave suceso.
Además de la medida de privación de libertad, también se le impusieron sanciones accesorias como la privación de derechos, las prohibiciones de ejercer el cargo y salir del territorio nacional.
Refieren medios de prensa cubanos que durante el acto judicial el imputado dijo: “Mi intención nunca fue dañar nada, estoy bastante arrepentido y con bastante vergüenza porque yo no soy una persona que comete delito, y mucho menos que hace sabotaje.”
Este hecho no trajo grandes consecuencias, pues no hubo ninguna emergencia en ese momento, pero pudo ser más grave si se hubiese necesitado una comunicación de emergencia con la Policía o los bomberos.
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