Inversores Estadounidenses Compiten por Controlar las Minas de Níquel y Cobalto de Cuba

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Dos grupos de inversores buscan hacerse con el control de Sherritt International, una operación que podría repercutir en el futuro de su participación en las minas de níquel y cobalto de Moa.

Dos grupos de inversores estadounidenses compiten por hacerse con el control de Sherritt International, la compañía canadiense vinculada a la explotación de níquel y cobalto en Moa, Holguín, una de las principales operaciones mineras de Cuba.

Las dos propuestas buscan alcanzar una participación del 55% en Sherritt, en medio de la crisis que atraviesa la empresa después de que Estados Unidos ampliara sus sanciones contra las operaciones relacionadas con la minería y la energía en Cuba.

La posible operación ha colocado nuevamente a las minas de Moa en el centro de la atención internacional. Si alguna de las ofertas llega a concretarse, significaría la entrada de capital estadounidense en una operación minera cubana por primera vez en más de seis décadas.

Sin embargo, las minas de Moa todavía no han sido vendidas. Lo que actualmente existe son propuestas para tomar el control de Sherritt, empresa que mantiene una participación del 50% en la empresa mixta que opera los yacimientos junto al Estado cubano.

La disputa enfrenta, por un lado, a Gillon Capital, vinculada al empresario estadounidense Ray Washburne, y por otro, a un consorcio integrado por Kyma Capital, el inversor Trifon Natsis, la multinacional Glencore y otro inversor estadounidense cuya identidad no ha sido revelada.

El desenlace podría tener consecuencias para el futuro de las operaciones de níquel y cobalto en Moa, para la relación de Cuba con los inversores extranjeros y para los reclamos pendientes sobre propiedades nacionalizadas por el gobierno cubano después de 1959.

Dos grupos de inversores estadounidenses compiten por el control de Sherritt

La disputa por Sherritt International enfrenta actualmente a dos grupos de inversores interesados en hacerse con una participación mayoritaria de la compañía canadiense.

La primera propuesta está vinculada a Gillon Capital, una firma de inversión estadounidense asociada al empresario Ray Washburne, quien ocupó cargos durante la primera administración de Donald Trump. Su oferta contempla una operación que permitiría a Gillon Capital alcanzar el 55% de Sherritt.

La segunda propuesta procede de un grupo integrado por Glencore, Kyma Capital, el inversor Trifon Natsis y una family office estadounidense. Este consorcio también busca alcanzar una participación mayoritaria en la compañía mediante una operación de recapitalización.

La competencia se produce en un momento especialmente delicado para Sherritt. Las sanciones estadounidenses relacionadas con sus negocios en Cuba han afectado sus operaciones y han obligado a la empresa a replantearse su presencia en la isla.

Para los potenciales compradores, uno de los principales activos de Sherritt es precisamente su participación en Moa Nickel S.A., la empresa mixta que explota los yacimientos de níquel y cobalto de Moa, en la provincia de Holguín.

Por tanto, aunque en algunos reportes se habla de una posible compra de las minas cubanas, técnicamente la operación que se encuentra sobre la mesa es una adquisición del control de Sherritt International. La propiedad de los yacimientos y la estructura de la empresa mixta cubana son cuestiones diferentes.

La decisión sobre cuál de las propuestas avanzará todavía está pendiente. Mientras tanto, la pugna convierte a Sherritt en el centro de una operación que podría modificar el futuro de uno de los principales proyectos mineros extranjeros que permanecen vinculados a Cuba.

¿Qué empresa controla actualmente las operaciones mineras de Moa?

Para entender qué está en juego con las ofertas por Sherritt International, es necesario conocer cómo está estructurada actualmente la propiedad de las operaciones mineras de Moa, en Holguín.

Sherritt International participa en Moa Nickel S.A., una empresa mixta creada para desarrollar las operaciones de extracción y procesamiento de níquel y cobalto en esa zona del oriente cubano.

La participación está dividida en partes iguales. Sherritt controla el 50%, mientras que el otro 50% corresponde a General Nickel Company, una entidad estatal cubana.

Esto significa que una eventual adquisición del control de Sherritt no supondría automáticamente que un grupo estadounidense pase a ser propietario de las minas cubanas. Lo que cambiaría, en primer lugar, sería el control de la compañía canadiense que posee la mitad de la empresa mixta.

¿Qué papel tiene Sherritt en Moa?

Sherritt ha mantenido durante décadas una relación empresarial con Cuba a través de sus operaciones mineras y de procesamiento de níquel y cobalto.

El proyecto de Moa constituye uno de los principales vínculos de la compañía con la economía cubana y una fuente estratégica de minerales para la industria internacional.

La producción de estos recursos ha tenido además importancia para las exportaciones cubanas y para la generación de ingresos asociados al sector minero.

Por ello, cualquier cambio en la estructura accionarial de Sherritt podría repercutir directamente en el futuro de las operaciones de Moa.

¿Qué pasaría si uno de los grupos estadounidenses adquiere Sherritt?

Si alguna de las ofertas consigue hacerse con el 55% de Sherritt, el nuevo accionista mayoritario asumiría el control de la compañía canadiense y, con ello, de los activos y participaciones que esta mantiene en distintos países.

En el caso de Cuba, esto incluiría su participación del 50% en Moa Nickel.

Sin embargo, la otra mitad de la empresa continuaría perteneciendo al Estado cubano. Por eso, una eventual operación no equivaldría a una venta directa de las minas de Moa a inversores estadounidenses.

La diferencia es importante para entender correctamente la noticia: lo que está en disputa es el control de Sherritt, una compañía canadiense con participación en la empresa minera cubana, y no una compraventa directa de las minas por parte de Estados Unidos.

¿Por qué las minas de Moa son tan importantes?

Las operaciones mineras de Moa, en la provincia de Holguín, tienen un valor estratégico para Cuba debido a las reservas y producción de níquel y cobalto, dos minerales utilizados en diferentes sectores industriales y tecnológicos.

El níquel es empleado en la fabricación de aleaciones, acero inoxidable y otros productos industriales. El cobalto, por su parte, tiene aplicaciones en la producción de materiales utilizados en baterías recargables, además de otras industrias de alta tecnología.

Cuba cuenta con importantes reservas de níquel y cobalto, concentradas principalmente en la región oriental del país. Por esa razón, la actividad minera de Moa ha tenido durante décadas un peso considerable dentro de la economía cubana.

Moa, uno de los principales polos mineros de Cuba

La localidad de Moa se ha desarrollado alrededor de la actividad minera y metalúrgica. Allí se encuentran instalaciones dedicadas tanto a la extracción del mineral como a su procesamiento.

La importancia del territorio no se limita a las minas. La actividad genera empleos, demanda servicios y mantiene vínculos con otras áreas de la economía local y nacional.

Además, el níquel y el cobalto producidos en Cuba están destinados principalmente al mercado internacional, por lo que cualquier interrupción de las operaciones puede afectar los ingresos asociados a las exportaciones.

El interés internacional por el níquel y el cobalto

El valor de estos minerales ha aumentado debido a su utilización en sectores considerados estratégicos para la transición energética y el desarrollo tecnológico.

El cobalto, por ejemplo, ha sido utilizado en diferentes tipos de baterías recargables, mientras que el níquel desempeña un papel importante en determinadas tecnologías de almacenamiento de energía y en numerosas aplicaciones industriales.

Esto convierte a los yacimientos de Moa en un activo especialmente atractivo en un momento en que gobiernos y empresas buscan garantizar el acceso a minerales considerados críticos.

¿Qué significa esto para la disputa por Sherritt?

El interés por hacerse con el control de Sherritt no se explica únicamente por la situación financiera de la compañía.

Su participación en Moa Nickel representa un activo estratégico relacionado con dos minerales de importancia para la industria internacional.

Por eso, la posible llegada de nuevos inversores al control de Sherritt podría tener repercusiones que vayan más allá de una operación empresarial y alcanzar directamente el futuro de las operaciones de níquel y cobalto de Cuba.

¿Quién es Ray Washburne, el inversor que busca controlar Sherritt?

Uno de los protagonistas de la disputa por el control de Sherritt International es Ray Washburne, empresario estadounidense vinculado a Gillon Capital, uno de los grupos que pretende hacerse con una participación mayoritaria de la compañía canadiense.

Washburne no es un desconocido en los círculos políticos y empresariales de Estados Unidos. Durante la primera administración de Donald Trump ocupó el cargo de presidente y director ejecutivo de Overseas Private Investment Corporation (OPIC), una agencia del gobierno estadounidense dedicada a apoyar inversiones privadas en el extranjero.

Su experiencia dentro del gobierno estadounidense le otorgó vínculos con el mundo de las inversiones internacionales y con sectores relacionados con la política económica exterior de Estados Unidos.

Gillon Capital quiere alcanzar el 55% de Sherritt

La firma vinculada a Washburne presentó una propuesta para recapitalizar Sherritt y hacerse con una participación del 55% de la compañía.

El objetivo de la operación sería proporcionar nuevos recursos financieros a Sherritt y asumir el control de la empresa en un momento en que enfrenta importantes dificultades relacionadas con sus negocios en Cuba.

La propuesta resulta especialmente relevante porque Sherritt mantiene una participación del 50% en Moa Nickel, empresa mixta encargada de las operaciones de níquel y cobalto en Moa.

De concretarse la operación, Gillon Capital no compraría directamente las minas cubanas. Pasaría a controlar la compañía canadiense que posee esa participación en el proyecto minero.

Un acuerdo todavía pendiente

La propuesta de Gillon Capital no significa que la adquisición de Sherritt ya se haya completado.

La operación está sujeta a negociaciones y a las condiciones necesarias para que pueda concretarse. Además, cualquier cambio relacionado con los activos de Sherritt en Cuba enfrenta un escenario especialmente complejo debido a las sanciones y restricciones estadounidenses sobre las actividades empresariales en la isla.

Por ahora, Washburne y Gillon Capital tienen un competidor: otro grupo de inversores también busca hacerse con el control de Sherritt.

La existencia de dos ofertas convierte la situación financiera de la empresa canadiense en una disputa por el control de activos que incluyen uno de los proyectos mineros más importantes vinculados a Cuba.

¿Quiénes están detrás de la segunda oferta por Sherritt?

La propuesta de Gillon Capital no es la única que busca hacerse con el control de Sherritt International. Un segundo grupo de inversores también presentó una oferta para alcanzar una participación mayoritaria en la compañía canadiense.

Este consorcio está integrado por Glencore, Kyma Capital, el inversor Trifon Natsis y una family office estadounidense. Su propuesta también contempla una operación de recapitalización que permitiría al grupo asumir el control de Sherritt.

El papel de Glencore

Uno de los nombres más relevantes de esta segunda propuesta es Glencore, una de las mayores compañías internacionales dedicadas a la producción y comercialización de materias primas.

Su participación resulta especialmente significativa por la importancia que tienen el níquel y el cobalto dentro del mercado mundial de minerales.

La entrada de un grupo con experiencia internacional en materias primas podría aportar a Sherritt capacidad financiera y experiencia en el sector minero, aunque cualquier operación relacionada con sus activos cubanos tendría que desenvolverse dentro del complejo marco de sanciones estadounidenses.

Una competencia por el futuro de Sherritt

La existencia de dos ofertas coloca a Sherritt ante una decisión estratégica: aceptar la propuesta de Gillon Capital o avanzar con el consorcio encabezado, entre otros, por Glencore.

Ambos grupos pretenden convertirse en accionistas mayoritarios de la compañía, pero las propuestas llegan en un momento en que Sherritt necesita resolver los problemas financieros y operativos derivados de su situación en Cuba.

El resultado de esta disputa determinará quién queda al frente de la compañía canadiense y, de manera indirecta, quién tendrá el control corporativo sobre su participación en Moa Nickel.

Para Cuba, el desenlace será especialmente relevante porque el nuevo propietario de Sherritt tendrá que definir cuál será su estrategia respecto a los activos vinculados a las operaciones de níquel y cobalto en Moa.

El papel de Sherritt en la zona no es nuevo para los lectores de D-Cuba: el medio ya ha informado sobre las operaciones de Sherritt en la mina de Moa. El contexto reciente también puede ampliarse con el análisis sobre la reducción de operaciones de empresas extranjeras en Cuba y con la información sobre las sanciones relacionadas con Moa Nickel y otras entidades cubanas.

¿Qué significa para los cubanos en el exterior?

Para los cubanos en el exterior, el punto clave es que las propuestas no significan que las minas de Moa hayan sido vendidas a inversores estadounidenses. Lo que está en juego es el control de Sherritt International, compañía que mantiene una participación del 50% en Moa Nickel.

Si alguna de las operaciones llega a concretarse, sus efectos sobre Cuba dependerán de la estrategia del nuevo accionista, de la estructura de la empresa mixta y del marco de sanciones y restricciones estadounidenses. El desenlace podría ser relevante para quienes siguen desde el exterior la situación económica de sus familias en la isla, especialmente por el peso que la minería tiene en Moa y por su relación con las exportaciones y el empleo asociado a esta actividad.

Preguntas frecuentes sobre la disputa por Sherritt y las minas de Cuba

¿Qué está pasando con Sherritt International?

Dos grupos de inversores compiten por hacerse con una participación mayoritaria de Sherritt International, empresa canadiense con importantes intereses mineros vinculados a Cuba. Ambas propuestas buscan alcanzar el 55% de la compañía.

¿Los inversores estadounidenses están comprando directamente las minas de Cuba?

No. La operación que se negocia es el control de Sherritt International, no una compraventa directa de las minas cubanas. Sherritt posee el 50% de Moa Nickel, la empresa mixta que desarrolla las operaciones mineras en Moa.

¿Quién es dueño de las minas de Moa?

Las operaciones están estructuradas mediante una empresa mixta. Sherritt International posee el 50% de Moa Nickel, mientras que el otro 50% corresponde a General Nickel Company, entidad estatal cubana.

¿Quiénes quieren comprar el control de Sherritt?

Una de las propuestas procede de Gillon Capital, vinculada al empresario estadounidense Ray Washburne. La otra está respaldada por un consorcio en el que participan Glencore, Kyma Capital, Trifon Natsis y una family office estadounidense.

¿Quién es Ray Washburne?

Ray Washburne es un empresario estadounidense que ocupó un cargo gubernamental durante la primera administración de Donald Trump. Actualmente está vinculado a Gillon Capital, grupo que busca hacerse con el control mayoritario de Sherritt.

¿Qué produce la empresa minera de Moa?

Las operaciones de Moa están centradas principalmente en la producción de níquel y cobalto, minerales utilizados en diferentes industrias y considerados estratégicos para numerosos sectores tecnológicos e industriales.

¿Por qué son importantes las minas de níquel y cobalto de Cuba?

Estos minerales tienen valor estratégico en el mercado internacional. El níquel tiene numerosas aplicaciones industriales y el cobalto se utiliza, entre otros sectores, en determinadas tecnologías de baterías. Cuba posee importantes reservas de ambos minerales, especialmente en la zona oriental.

¿Ya se vendieron las operaciones de Sherritt en Cuba?

No. Hasta el momento, las propuestas corresponden a negociaciones para adquirir el control de Sherritt International. No se ha concretado una venta directa de las operaciones mineras de Moa a un grupo estadounidense.

¿Qué relación tiene Donald Trump con esta operación?

La relación está vinculada principalmente con Ray Washburne, uno de los empresarios detrás de la propuesta de Gillon Capital. Washburne ocupó un cargo durante la primera administración de Trump.

¿Qué podría pasar con las minas de Moa?

El futuro de las operaciones dependerá, entre otros factores, de quién consiga hacerse con el control de Sherritt, de las condiciones de la operación y del marco de sanciones y restricciones de Estados Unidos hacia Cuba.

¿Qué importancia tiene esta operación para Cuba?

El desenlace podría afectar el futuro de una de las principales operaciones extranjeras vinculadas a la producción de níquel y cobalto en Cuba. También podría tener repercusiones sobre las exportaciones, el empleo asociado a la actividad minera y las relaciones económicas entre Cuba y los nuevos propietarios de Sherritt.

Nota del editor: Este artículo distingue entre las propuestas para adquirir una participación mayoritaria en Sherritt International y una eventual venta directa de las minas de Moa, que no son la misma operación. La información podrá actualizarse si cambian las negociaciones o las condiciones relacionadas con los activos de la compañía en Cuba. Última actualización: 14 de agosto de 2026, 14:00h (hora de Cuba).

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Redacción D-CUBA

Equipo editorial de D-CUBA Noticias. Cubrimos la actualidad de Cuba y la diáspora cubana con información verificada, fuentes internacionales y enfoque útil para los cubanos en el exterior.