La creadora de Receta Cubana cocinó junto a su abuela de 88 años un pudín de maíz criollo, receta familiar transmitida durante tres generaciones de mujeres cubanas, durante la visita de la familia desde Estados Unidos.
En la cocina cubana hay platos que no se cocinan: se heredan. Recetas que viajan de bisabuela a abuela, de abuela a nieta, sin pasar nunca por un libro de cocina ni por una tarjeta escrita a mano. Se transmiten oralmente, con las manos, con la medida exacta que solo el ojo entrenado conoce, con un jarrito por aquí y una cucharadita por allá. Cuando una familia cubana queda repartida entre tres países, esas recetas dejan de ser solo comida y se convierten en uno de los pocos hilos de identidad que sobreviven intactos al desarraigo.
Eso es lo que ha quedado registrado en un nuevo video publicado por Dailis Ferrer, la creadora cubana detrás del fenómeno digital Receta Cubana, durante los días que su familia ha pasado de visita en Alicante. Junto a su abuela paterna, de 88 años, la creadora cocinó por primera vez el pudín de maíz criollo con coco que la nonagenaria —originaria del oriente cubano— guarda como receta familiar desde hace décadas. Antes de subir el video completo a YouTube, la guantanamera resumió la situación en un reel de Instagram con una frase que se ha viralizado entre la diáspora cubana: “Tu abuela viaja 7.420 km para hacerte su receta secreta”.
Indice
- 7.420 km hasta una cocina en Alicante
- Una receta de tres generaciones de mujeres cubanas
- El pudín de maíz criollo, paso a paso
- “Es verdad que lo que yo hago no hay nadie que lo haga”
- Quién es Dailis Ferrer
- La cocina como hilo de identidad cubana en la diáspora
- ¿Qué significa para los cubanos en el exterior?
7.420 km hasta una cocina en Alicante
El número que aparece sobreimpreso en el reel de Instagram es la distancia aproximada en línea recta entre Miami, donde residen los padres y abuelos de la creadora cubana, y Alicante, ciudad española donde Dailis vive desde su emigración a España en febrero de 2020. Los padres y abuelos viajaron primero en avión hasta Madrid-Barajas y completaron el último tramo hasta Alicante en AVE, el tren de alta velocidad español.
La visita, que cubrió D-CUBA días atrás con motivo del reencuentro emocional en la estación de tren, ha tenido continuidad en los días siguientes con escenas familiares grabadas por la propia creadora. Una de ellas, quizá la más comentada hasta el momento, es la sesión de cocina con su abuela: una mujer cubana de 88 años originaria del oriente del país que, a esa edad, no solo cruzó el Atlántico para ver a su nieta sino que se puso al frente de los fogones para enseñarle paso a paso una receta que el hermano de Dailis, según contó la creadora en el propio video, lleva meses pidiéndole desde Estados Unidos.
Una receta de tres generaciones de mujeres cubanas
Durante la grabación, mientras esperaban a que el coco hirviera, la creadora aprovechó para preguntar algo que casi nunca se escucha en un video de cocina: «¿Quién te enseñó esa receta?». La respuesta de la abuela fue inmediata: “Juana”. Juana —explicaron entre las dos en el propio video— era su suegra, es decir, la bisabuela de Dailis por parte del abuelo, ya fallecida. “Ella era especialista con ese pudín”, recordó la nonagenaria, antes de seguir explicando con cuánto coco y a qué temperatura.
En unos segundos, el video deja de ser un tutorial de cocina y se convierte en algo más: la documentación de una receta que ha viajado por al menos tres generaciones de mujeres cubanas. La distancia entre el oriente cubano donde nacieron y la cocina alicantina donde se está grabando el video es de miles de kilómetros y de varias décadas. La receta, sin embargo, llega entera.
El pudín de maíz criollo, paso a paso
El plato es un pudín tradicional cubano de origen oriental, hecho con harina de maíz, coco, leche condensada, pasitas, canela y mantequilla. Según fue explicando la abuela en el propio video, las medidas no se toman con balanza ni con tazas exactas, sino con jarritos: “dos jarritos de agua y medio, una taza y media de coco”. La harina se hidrata aparte con agua fría natural antes de incorporarla. La cocción se mantiene a fuego alto hasta que la mezcla espesa, y entonces se baja para que termine de tomar cuerpo sin quemarse. Una vez en el molde, lleva un paso final al horno con mantequilla y canela por encima durante unos quince minutos para que se dore.
El detalle que más llamó la atención de los seguidores fue el cariño con el que la nonagenaria iba corrigiendo a su nieta en pequeñas cosas: la temperatura del agua para mojar la harina (“fría natural, no fría de la pluma”), el momento exacto de echar la leche condensada o cuándo había que remover con más fuerza para que la masa “no se vuelva pelota”. La creadora cubana, mientras tanto, repetía algo que cualquier nieta cubana ha dicho en algún momento delante de su abuela: “Tengo que aprender”.

“Es verdad que lo que yo hago no hay nadie que lo haga”
La gran protagonista del video no es la receta, sino la abuela. Con la autoridad serena de quien lleva más de seis décadas cocinando para su familia, la nonagenaria suelta a lo largo de los más de veinte minutos de grabación una colección de frases que se convirtieron rápidamente en lo más citado del video: “Es verdad que lo que yo hago no hay nadie que lo haga”, dice en un momento, mientras prueba el pudín. “Me gano la rifa”, comenta en otro, refiriéndose a poder cocinar con su nieta después de tantos años. Y, casi al final, ante la insistencia de Dailis: “Ahora yo lo voy a hacer porque ya me dejaste la receta secreta”.
Esa autoridad amable, sin estridencias, ha sido uno de los elementos más comentados en el perfil de Instagram de la creadora —@recetacubana—, donde el reel acompañado de un trend visual en el que la creadora prueba una cucharada del pudín y reacciona como si “el alma se le saliera bailando del cuerpo” ha generado cientos de comentarios. La mayoría, de cubanos y cubanas que reconocen en la abuela del video a las suyas propias: las que medían con jarritos, las que no escribían recetas y las que insistían en que ciertas cosas “tenían que aprenderse”.
Quién es Dailis Ferrer
Para los lectores que aún no la conozcan, Dailis Ferrer es una de las creadoras de contenido cubanas con mayor proyección internacional. Nacida en la provincia de Guantánamo, en el oriente de Cuba, lleva más de catorce años creando contenido en redes sociales, principalmente en torno a la marca Receta Cubana, que en sus distintos canales —Facebook, Instagram, YouTube y TikTok— acumula más de dos millones de seguidores.
El proyecto Receta Cubana se ha convertido en una referencia para la cocina y la cultura cubanas a ambos lados del estrecho de Florida. Sus videos llegan tanto a la diáspora —en Estados Unidos, España, Italia y otros destinos— como a usuarios dentro de Cuba, que ven en sus recetas un vínculo con la cocina tradicional de la isla y una forma de mantener viva la memoria familiar. Más allá de la cocina, la creadora también está al frente del ecosistema Inicia Digital, un conjunto de aplicaciones y plataformas orientadas al emprendimiento online para creadores y pequeños empresarios latinos.
La cocina como hilo de identidad cubana en la diáspora
El video llega en un momento en el que las prácticas culinarias tradicionales han adquirido un nuevo valor entre las comunidades de la diáspora. La UNESCO, que define el Patrimonio Cultural Inmaterial como aquellas expresiones, prácticas y conocimientos que se transmiten de generación en generación y aportan a las comunidades un sentimiento de pertenencia e identidad, incluye expresamente entre esos saberes las técnicas culinarias regionales y la transmisión oral de recetas familiares. No por casualidad, casos como la cocina tradicional mexicana figuran inscritos en la Lista Representativa de ese patrimonio precisamente como modelo cultural “comunitario, ancestral y vivo”.
En la diáspora cubana, repartida hoy por todo el mundo, esa función preservadora de las recetas familiares cobra todavía más sentido. A medida que la comunidad se dispersa y las nuevas generaciones nacen lejos de la isla, lo que se cocina en casa se vuelve uno de los pocos espacios donde la identidad cubana se transmite intacta. Contenidos como el del pudín de maíz criollo trascienden el formato culinario y funcionan como pequeños actos de preservación cultural en una comunidad que está cocinando, literalmente, en cinco continentes. Cada receta familiar que se documenta es una receta que no se pierde cuando las abuelas que la sostenían dejen de poder cocinarla.
¿Qué significa para los cubanos en el exterior?
Para muchos cubanos que viven en Estados Unidos, España, Italia, México o cualquier otro destino de la diáspora, las recetas familiares funcionan como un ancla emocional. Son lo que se cocina cuando se cumple un aniversario importante, lo que se prepara en Navidad o Fin de Año, lo que se intenta replicar para que los hijos nacidos fuera no pierdan el contacto con un país que quizá ni hayan pisado.
El video de Dailis y su abuela toca exactamente ese nervio. No es solo el reencuentro físico después de seis años, ni la receta concreta del pudín de maíz criollo: es el recordatorio de que esas recetas, mientras existan abuelas dispuestas a transmitirlas y nietas dispuestas a aprenderlas, sobreviven al exilio, a la distancia y al paso del tiempo. La frase del reel —“tu abuela viaja 7.420 km para hacerte su receta secreta”— resume mejor que cualquier ensayo lo que significa la cocina familiar para una comunidad repartida por el mundo.
Para quienes viven fuera, este tipo de contenidos funcionan también como un recordatorio práctico: grabar las recetas familiares mientras los mayores aún pueden enseñarlas. Una libreta, un audio o, como en este caso, un video en YouTube son tres formas igualmente válidas de evitar que una receta se pierda cuando ya no esté quien la sabe hacer.
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