Recibir Dinero en Cuba Ahora Tiene Más Controles: Así Cambian los Impuestos Tras Aprobación de Nueva Gaceta Oficial

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En Cuba se han actualizado reglas clave sobre impuestos e ingresos, con un enfoque claro: más control fiscal y más obligaciones para quienes reciben o generan dinero, incluso cuando ese dinero llega en divisas.

El cambio no se siente solo en empresas o negocios. También impacta a personas naturales que reciben ingresos desde el exterior, a quienes trabajan por cuenta propia, a mipymes y a cualquiera que maneje entradas de dinero que puedan considerarse ingresos imponibles.

En la práctica, esta actualización refuerza tres ideas centrales:
primero, que declarar ingresos será cada vez menos “opcional” en la vida real; segundo, que el Estado busca identificar y comprobar el origen de ciertos ingresos; y tercero, que los pagos o entradas en moneda extranjera pasan a estar más claramente bajo el radar del sistema tributario.

Contexto económico y fiscal: por qué se refuerza el control ahora

Las nuevas reglas sobre impuestos e ingresos no aparecen de forma aislada. Se insertan en un escenario económico marcado por déficit fiscal, alta inflación, caída del poder adquisitivo y una creciente circulación de dinero fuera de los canales estatales tradicionales.

En los últimos años, el Estado cubano ha reconocido de manera indirecta que una parte importante de los ingresos que sostienen a muchas familias y actividades económicas no pasa por el sistema bancario formal ni queda debidamente registrada. Remesas, pagos desde el exterior, servicios informales, ventas privadas y actividades digitales han creado un flujo de dinero difícil de controlar con los mecanismos tradicionales.

Ante ese panorama, la política fiscal ha ido desplazándose hacia un objetivo claro: ensanchar la base de contribuyentes. Ya no se trata solo de grandes empresas o negocios visibles, sino también de personas naturales que reciben ingresos de manera recurrente, aunque no estén registradas como trabajadores por cuenta propia o mipymes.

Otro factor clave es la necesidad de aumentar la recaudación sin subir de forma directa salarios o subsidios. En lugar de crear nuevos impuestos visibles, se refuerza la aplicación de los existentes, se reducen vacíos legales y se amplía la capacidad del Estado para verificar, cruzar datos y exigir justificaciones.

Este contexto explica por qué la nueva normativa pone el acento en:

  • la declaración obligatoria de ingresos,
  • la identificación del origen del dinero,
  • y el tratamiento fiscal de los ingresos en divisas, incluso cuando no se generan dentro del país.

Más que un cambio puntual, estas medidas forman parte de una tendencia sostenida: mayor control, menor tolerancia a la informalidad y una relación más estricta entre ciudadanos y sistema tributario.

Cambios clave introducidos por la nueva Gaceta Oficial

Nuevos Cambios al Recibir dinero en Cuba

La actualización normativa no crea un sistema tributario completamente nuevo, pero endurece y precisa reglas que antes eran más laxas o ambiguas. El foco está en controlar mejor quién gana dinero, cuánto gana y de dónde proviene ese ingreso.

Un control fiscal más estricto

Uno de los cambios más visibles es el reforzamiento del control administrativo sobre los contribuyentes. Las autoridades fiscales amplían su capacidad para:

  • solicitar información sobre ingresos y movimientos económicos,
  • verificar si lo declarado coincide con el nivel de vida o la actividad económica real,
  • exigir explicaciones sobre el origen del dinero recibido.

En la práctica, esto significa que ya no basta con no estar registrado como trabajador o negocio para quedar fuera del radar fiscal. Si una persona recibe ingresos de forma regular, puede ser considerada contribuyente y estar obligada a declarar.

También se refuerzan las sanciones por incumplimiento, incluyendo multas, recargos y otras medidas administrativas cuando no se presentan declaraciones, se ocultan ingresos o se aporta información incompleta.

Mayor alcance sobre personas naturales

Otro cambio importante es que la normativa deja menos espacio a interpretaciones. Las personas naturales, incluso aquellas que no desarrollan una actividad económica formal, pueden estar obligadas a declarar si reciben ingresos que superen el mínimo exento establecido.

Esto afecta especialmente a quienes:

  • reciben dinero desde el exterior de forma frecuente,
  • obtienen pagos por servicios informales,
  • realizan actividades económicas no registradas,
  • o combinan varias fuentes de ingresos pequeñas que, en conjunto, superan el umbral permitido.

La idea central es clara: el ingreso, no la formalidad del trabajo, es lo que genera la obligación tributaria.

Impuestos sobre ventas y servicios: efecto indirecto

Aunque el impuesto sobre ventas y servicios no es nuevo, la normativa refuerza su aplicación y fiscalización. Esto tiene un impacto indirecto en la población, ya que estos impuestos suelen trasladarse al precio final de productos y servicios.

Para negocios y trabajadores por cuenta propia, el mensaje es doble:
por un lado, mayor obligación de declarar correctamente; por otro, menor margen para operar fuera del sistema sin consecuencias.

Reglas específicas para los ingresos en divisas

Uno de los cambios que más impacto genera es la clarificación del tratamiento fiscal de los ingresos en moneda extranjera. La nueva normativa deja menos espacio a interpretaciones y establece criterios más claros sobre qué se considera ingreso, cómo se calcula y cómo debe declararse, incluso cuando el dinero no se genera dentro del país.

Qué se considera ingreso en divisas

A efectos tributarios, no importa únicamente dónde se genera el dinero, sino quién lo recibe y con qué carácter. La normativa considera ingresos en divisas aquellos que una persona recibe de manera regular o sistemática, independientemente de que provengan del exterior o de actividades vinculadas a pagos en moneda extranjera.

Esto puede incluir, entre otros casos:

  • pagos por servicios realizados para clientes fuera de Cuba,
  • ingresos asociados a actividades digitales,
  • transferencias recurrentes que no pueden justificarse como ayuda familiar puntual,
  • cobros en divisas relacionados con actividades económicas, formales o no.

El punto clave es la habitualidad. Cuando el ingreso deja de ser ocasional y pasa a ser frecuente, entra en el ámbito de la tributación.

Conversión obligatoria a pesos cubanos

Aunque el ingreso se reciba en dólares u otra moneda extranjera, el cálculo del impuesto no se hace en divisas, sino en pesos cubanos. Para ello, la normativa establece que esos ingresos deben convertirse al tipo de cambio oficial vigente en el momento de la declaración.

Aquí surge una de las principales tensiones del sistema:

  • el valor oficial de la divisa no refleja el poder adquisitivo real del dinero,
  • la conversión reduce el valor fiscal del ingreso frente a su valor práctico,
  • pero aun así genera una obligación tributaria.

Esto significa que una persona puede pagar impuestos sobre un ingreso que, en la práctica, ya ha perdido capacidad de compra debido a la diferencia entre tipos de cambio.

Mínimo exento y su aplicación real

La normativa mantiene un mínimo exento, es decir, un umbral de ingresos por debajo del cual no se paga impuesto. Sin embargo, en la práctica, ese mínimo resulta limitado frente al costo de vida actual.

Para quienes reciben ingresos en divisas, el problema no es solo el monto, sino:

  • la acumulación de entradas pequeñas a lo largo del año,
  • la conversión obligatoria a pesos,
  • y la suma de distintas fuentes de ingresos.

Muchas personas que no se consideran contribuyentes terminan superando el mínimo exento sin darse cuenta, quedando así obligadas a declarar.

Remesas versus ingresos imponibles

Uno de los puntos que más dudas genera es la diferencia entre remesas familiares e ingresos sujetos a impuestos. La normativa no elimina la posibilidad de recibir ayuda familiar, pero refuerza la idea de que no todo dinero recibido del exterior es automáticamente una remesa exenta.

Cuando las transferencias:

  • son frecuentes,
  • no guardan relación clara con gastos básicos,
  • o se vinculan a una actividad económica,

pueden ser consideradas ingresos imponibles. Esto obliga al receptor a demostrar el origen y el carácter del dinero, algo que antes rara vez se exigía con rigor.

Nuevas obligaciones formales y exigencias para los contribuyentes

Cambios y Controles al Recibir dinero en Cuba

Más allá de cuánto se gana o en qué moneda, la nueva normativa refuerza un aspecto clave: la forma en que deben declararse los ingresos. Para el sistema tributario, cumplir no significa solo pagar, sino hacerlo correctamente y en los plazos establecidos.

Declaración de ingresos: quiénes están obligados

La obligación de declarar ya no se limita a trabajadores por cuenta propia o empresas. También alcanza a personas naturales que reciben ingresos de manera regular, incluso si no están registradas como actividad económica.

Deben prestar especial atención quienes:

  • reciben pagos periódicos desde el exterior,
  • combinan varias fuentes de ingresos,
  • realizan servicios ocasionales que se han vuelto frecuentes,
  • o manejan dinero que no pasa por cuentas bancarias formales.

La lógica es simple: si hay ingreso recurrente y supera el mínimo exento, hay obligación de declarar.

Plazos y carácter anual de la declaración

La declaración de ingresos tiene carácter anual y debe presentarse dentro de los plazos establecidos por la administración tributaria. No cumplir con el calendario, aunque no exista intención de evadir, puede generar:

  • multas,
  • recargos,
  • intereses por mora,
  • y en algunos casos, restricciones administrativas.

Muchos contribuyentes cometen errores por desconocimiento, asumiendo que declarar tarde o de forma incompleta es un problema menor. Con el nuevo enfoque, la omisión formal se penaliza con más rigor.

Justificación del origen del dinero

Uno de los cambios más relevantes es la exigencia de justificar el origen de los ingresos. No basta con declarar una cifra: puede ser necesario explicar de dónde proviene ese dinero y bajo qué concepto se recibió.

Esto implica:

  • conservar comprobantes o registros,
  • poder explicar transferencias repetidas,
  • diferenciar entre ayuda familiar y pago por servicios,
  • y demostrar coherencia entre ingresos declarados y gastos visibles.

La falta de justificación puede dar lugar a ajustes fiscales, multas o reclasificación del ingreso como imponible.

Consecuencias del incumplimiento

El incumplimiento ya no se percibe como una falta menor. La normativa refuerza las sanciones para:

  • ingresos no declarados,
  • declaraciones incompletas o falsas,
  • negativa a aportar información solicitada,
  • resistencia a los procesos de verificación.

Además del impacto económico, estas situaciones pueden generar antecedentes administrativos que compliquen trámites futuros.

Impacto social y económico de las nuevas medidas

Las actualizaciones en materia de impuestos e ingresos no se sienten solo en el plano legal. Tienen un efecto directo en cómo viven, gastan y se organizan económicamente miles de personas dentro de Cuba.

Impacto en trabajadores y familias

Para muchas familias, los ingresos provenientes del exterior o de actividades informales no representan un excedente, sino una forma de supervivencia frente al encarecimiento de alimentos, servicios y transporte.

El refuerzo del control fiscal introduce una presión adicional:

  • obliga a declarar ingresos que antes pasaban desapercibidos,
  • reduce el margen para manejar dinero de manera flexible,
  • genera temor a sanciones por desconocimiento o errores formales.

En la práctica, personas que no se consideran contribuyentes pueden verse forzadas a interactuar con el sistema tributario por primera vez, sin contar siempre con información clara o acompañamiento.

Impacto en cuentapropistas y pequeñas actividades económicas

Para quienes ya están registrados como trabajadores por cuenta propia o desarrollan actividades económicas, la normativa implica:

  • más controles,
  • menos tolerancia a diferencias entre ingresos reales y declarados,
  • mayor riesgo de sanciones por fallos administrativos.

Esto puede traducirse en mayores costos indirectos, aumento de precios para compensar impuestos y, en algunos casos, desincentivo a formalizar actividades que ya operan con márgenes muy ajustados.

Efecto en la economía informal

Uno de los objetivos implícitos de la normativa es reducir la economía informal. Sin embargo, el efecto puede ser ambiguo. Mientras algunos actores se verán obligados a regularizarse, otros pueden optar por:

  • reducir operaciones visibles,
  • fragmentar ingresos,
  • o evitar el sistema bancario.

El resultado es una relación más tensa entre ciudadanos y administración fiscal, donde el cumplimiento se percibe más como una obligación coercitiva que como un beneficio.

Percepción social y preocupaciones frecuentes

Entre las principales preocupaciones que surgen están:

  • la falta de claridad sobre qué se considera ingreso imponible,
  • el bajo mínimo exento frente al costo de vida,
  • la conversión de divisas a tipos de cambio oficiales,
  • y el riesgo de sanciones por errores no intencionales.

Todo esto contribuye a una sensación de incertidumbre, especialmente entre quienes dependen de ingresos mixtos y variables.

Qué deben hacer ahora los contribuyentes

Ante el refuerzo del control fiscal, la clave no es solo saber que existen nuevas reglas, sino adaptarse a ellas de forma consciente para evitar errores, sanciones o conflictos innecesarios.

Identificar si existe obligación tributaria

El primer paso es evaluar con honestidad la situación personal. Conviene preguntarse:

  • ¿recibo ingresos de manera regular, aunque no tenga un negocio registrado?
  • ¿llegan transferencias frecuentes desde el exterior?
  • ¿realizo servicios o actividades que generan pagos, aunque sean informales?

Si la respuesta es afirmativa y los ingresos acumulados superan el mínimo exento, existe obligación de declarar, incluso si nunca antes se ha hecho.

Llevar un registro básico de ingresos

No es necesario un sistema complejo, pero sí algún tipo de control mínimo:

  • anotar fechas y montos recibidos,
  • distinguir entre ayuda familiar y pagos por servicios,
  • identificar la moneda en que se recibió el dinero.

Este registro puede marcar la diferencia entre una declaración correcta y un problema fiscal difícil de explicar después.

Separar remesas de ingresos por actividad económica

Uno de los errores más comunes es tratar todo dinero del exterior como remesa. Es importante diferenciar claramente:

  • ayuda familiar ocasional,
  • transferencias recurrentes,
  • pagos vinculados a trabajo o servicios.

Cuanto más clara sea esta separación, más fácil será justificar el origen del dinero en caso de revisión.

Cumplir plazos y formalidades

Declarar a tiempo es tan importante como declarar bien. Presentar la declaración fuera de plazo, aunque el monto sea correcto, puede generar sanciones.

Conviene:

  • informarse con antelación sobre fechas límite,
  • no esperar al último momento,
  • revisar los datos antes de presentar la declaración.

Evitar errores comunes

Algunos errores frecuentes que conviene evitar:

  • subestimar ingresos pequeños pero repetidos,
  • no convertir correctamente las divisas a pesos,
  • declarar cifras aproximadas sin respaldo,
  • asumir que “nadie revisa”.

Con el nuevo enfoque, la omisión involuntaria también puede tener consecuencias.

Las nuevas disposiciones sobre impuestos e ingresos en Cuba marcan un punto de inflexión en la relación entre ciudadanos y sistema tributario. Más que crear impuestos nuevos, la normativa endurece la aplicación de los existentes y amplía el alcance del control fiscal.

El mensaje es claro: todo ingreso recurrente importa, incluso cuando proviene del exterior o no está vinculado a una actividad económica formalmente registrada. La obligación de declarar, justificar el origen del dinero y cumplir con las formalidades deja de ser una cuestión secundaria para convertirse en un elemento central de la vida económica cotidiana.

Para muchas personas, especialmente aquellas que dependen de remesas, trabajos informales o ingresos mixtos, el desafío no será solo pagar impuestos, sino entender cuándo y cómo deben hacerlo. La falta de información, los mínimos exentos limitados y la conversión de divisas a tipos de cambio oficiales añaden complejidad a un contexto ya difícil.

En este escenario, la mejor herramienta es la prevención: informarse, llevar un control básico de ingresos y cumplir con las obligaciones formales puede evitar sanciones y problemas futuros. La tendencia apunta a un sistema cada vez más vigilante, donde la informalidad tiene menos espacio y los errores se pagan caro.

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Yanelis Barrientos Fernández

Formada en Comunicación Social en la Universidad de La Habana; posteriormente, me sumergí en el fascinante mundo digital, especializándome en Periodismo Digital