
En un giro que ha desatado una intensa polémica dentro y fuera de Cuba, el Gobierno cubano admitió oficialmente que vende derivados de la sangre donada por ciudadanos.
La revelación confirma lo que durante años fue denunciado de manera extraoficial: los componentes extraídos de donaciones altruistas terminan siendo comercializados en divisas extranjeras.
Según declaraciones del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), los ingresos provenientes de estas ventas están destinados a “sostener los servicios médicos gratuitos” en la isla.
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Durante décadas, las autoridades cubanas promovieron campañas masivas de donación de sangre, apelando a la solidaridad, el humanismo y el deber revolucionario.
Sin embargo, el reciente reconocimiento de la venta de plasma y otros derivados ha generado acusaciones de doble discurso, cuestionando si los donantes fueron plenamente informados del destino final de sus aportes.
Organizaciones de derechos humanos y voces críticas dentro de la comunidad médica han alertado sobre la falta de transparencia en el proceso y la necesidad de regulaciones éticas claras.
El plasma, una vez separado de la sangre donada, se procesa y se convierte en productos de alto valor en el mercado internacional, como inmunoglobulinas y factores de coagulación.
Estas ventas se realizan en moneda fuerte, principalmente dólares, a través de empresas estatales cubanas vinculadas al sector de la biotecnología y la medicina.
No se han revelado cifras oficiales sobre el volumen de exportación ni los ingresos generados por esta práctica.
La noticia ha provocado una oleada de indignación entre cubanos dentro de la isla y en la diáspora.
Muchos consideran que se ha instrumentalizado la generosidad popular en beneficio económico del Estado, sin ofrecer compensación ni plena información a los donantes.
Desde el exilio, activistas han denunciado lo que consideran una explotación encubierta de la salud del pueblo cubano para sostener el aparato gubernamental.
En respuesta a las críticas, funcionarios del MINSAP han defendido la práctica, argumentando que es “un modelo utilizado en otros países” y que “los fondos recaudados benefician directamente al pueblo” mediante el mantenimiento de hospitales y servicios médicos gratuitos.
Sin embargo, expertos señalan que en otros países donde se realiza este tipo de comercio, los donantes son compensados o existe mayor transparencia en la transacción.
Principalmente plasma y sus componentes, utilizados para elaborar medicamentos como inmunoglobulinas y factores de coagulación.
No. En Cuba, la donación de sangre ha sido históricamente voluntaria y altruista, sin compensaciones económicas.
Porque se contrapone a las campañas que promovían la donación como un acto desinteresado de solidaridad, mientras el Estado obtiene ganancias económicas.
Sí, pero en muchos casos existen leyes que garantizan la compensación a los donantes o regulan estrictamente el comercio para evitar abusos.
Puede generar desconfianza hacia las campañas de donación y fomentar el escepticismo sobre el uso real de los recursos obtenidos.
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