
Los procesos migratorios suelen ser largos, costosos y llenos de incertidumbre, y esa combinación convierte a muchas personas en un blanco fácil para quienes prometen soluciones rápidas o “contactos” que en realidad no existen.
El miedo a perder una oportunidad, la urgencia por arreglar documentos y la dificultad para entender normas legales complejas son factores que algunos estafadores aprovechan para ofrecer trámites, citas o beneficios migratorios.
Todo lo anterior lo hacen pidiendo a cambio grandes sumas de dinero, dejando a las víctimas sin recursos y, muchas veces, en una situación migratoria aún más frágil.
Es esencial aprender a reconocer las principales señales de fraude, como promesas de resultados garantizados, cobros por formularios que son gratuitos, presión para pagar o para firmar documentos sin explicaciones o supuestos “asesores” que no están autorizados para brindar servicios legales.
Es por eso que detectar a tiempo estos indicios permite proteger tu dinero, tu información personal y, sobre todo, tu proyecto de vida en el país al que quieres migrar.
¿Qué tipos de engaños son más frecuentes? ¿Cómo identificarlos antes de caer en la trampa? ¿Qué medidas prácticas puedes adoptar para protegerte y qué hacer? ¿Ante qué autoridades acudir, si ya fuiste víctima de un fraude?.
Todas esas interrogantes quedarán esclarecidas en este artículo D-Cuba sobre estafas migratorias. Te sugerimos leer hasta el final.
La idea es que tengas herramientas claras para tomar decisiones informadas, verificar cualquier oferta relacionada con trámites migratorios y saber dónde reportar estos hechos para evitar que otras personas pasen por lo mismo.
Indice
Estafa migratoria es cualquier engaño relacionado con trámites o beneficios de inmigración en el que una persona o entidad se hace pasar por experta, abogada o gestora autorizada, promete resultados que no puede garantizar.
Del mismo modo obtiene dinero o datos personales de la víctima de forma fraudulenta.
En muchos casos, el estafador se aprovecha del desconocimiento de las leyes, de la barrera del idioma o del miedo a la deportación para generar confianza y presionar a la persona migrante a pagar por servicios inexistentes o innecesarios.
Estos fraudes suelen funcionar mediante promesas de “papeles seguros” o “residencia rápida”, ofertas de agilizar citas o procesos oficiales, cobro por formularios que en realidad son gratuitos, o supuestas “consultorías” que solo sirven para recopilar pagos y desaparecer después.
También es común que utilicen páginas web y perfiles en redes sociales que imitan el diseño de sitios oficiales, llamadas telefónicas o mensajes que aparentan venir de autoridades migratorias para asustar a la víctima y obligarla a entregar dinero o información sensible.
En el contexto de Estados Unidos, los trámites migratorios legítimos se gestionan a través de agencias oficiales como el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) y otras dependencias del gobierno federal.
Mientras que la Comisión Federal de Comercio (FTC) y los portales gubernamentales de información al consumidor, como USAGov, publican advertencias, recursos educativos y canales para reportar este tipo de fraudes.
Estos organismos insisten en que solo profesionales autorizados como abogados licenciados o representantes acreditados, pueden dar asesoría legal migratoria, y recomiendan verificar siempre la fuente antes de pagar o compartir datos personales.
Existen variedad de estafas relacionadas con temas migratorios entre las más comunes están las siguientes:
En redes como Facebook, TikTok, Instagram o grupos de WhatsApp circulan publicaciones y anuncios que ofrecen “ayuda migratoria”, “paquetes de visa” o “cruces seguros” hacia determinados países, muchas veces sin dirección física, sin datos verificables y usando testimonios o fotos difíciles de comprobar.
Estos contenidos suelen presentarse como consejos “de confianza” o transmisiones en vivo donde se promete gestionar citas, permisos o entradas a un país a cambio de pagos por adelantado.
Todo lo relacionado anteriormente en realidad lo hacen para buscar captar dinero o datos personales de personas migrantes en situación vulnerable o sin información específica.
Un gancho muy común es pedir “likes”, que la gente comente o envíe mensajes privados para recibir “información exclusiva” y, una vez en el chat, trasladar la conversación a WhatsApp u otras apps de mensajería donde la comunicación es menos rastreable.
Las señales de alerta claras son:
Otra modalidad frecuente es la suplantación de agencias como USCIS o de otras oficinas de gobierno, mediante llamadas, correos electrónicos, mensajes de texto o páginas que copian logos y diseños oficiales para parecer auténticas.
En estos casos, falsos “agentes” aseguran que hay un problema con tu caso, que falta un pago o un documento, o que pueden acelerar tu trámite si les facilitas información bancaria, números de identificación o realizas un depósito inmediato.
También se han detectado “entrevistas virtuales” falsas, donde alguien se hace pasar por funcionario y te cita por teléfono o videollamada para supuestamente evaluar tu caso migratorio, pero termina pidiendo pagos o datos sensibles que las entidades oficiales nunca solicitan de esa forma.
Entre los errores comunes de estos estafadores están:
En relación con cada uno de los errores enumerados más arriba USCIS y otros organismos oficiales relacionados con los trámites migratorios han aclarado que jamás lo hacen.
Las promesas de “garantizar visa”, “asegurar asilo” o “hacer tránsitos rápidos” por rutas especiales son otra forma de fraude que se aprovecha de la desesperación y de la falta de información legal de los migrantes.
Se ofrecen atajos a cambio de sumas elevadas de dinero, asegurando que existen “contactos internos” o “cupos reservados” en programas migratorios, cuando en realidad los procesos oficiales se rigen por leyes, cupos y criterios que ninguna persona o gestor puede modificar por cuenta propia.
Legalmente, ninguna empresa ni particular puede garantizar una visa, un permiso o una aprobación migratoria, porque la decisión final siempre corresponde a las autoridades consulares o migratorias del país de destino. Las organizaciones especializadas en derechos de inmigrantes insisten en que cualquier afirmación de “resultado asegurado” es una alerta roja para sospechar que existe un fraude.
Los servicios legítimos solo pueden ofrecer asesoría, preparación de documentos y acompañamiento pero nunca la certeza absoluta de que el gobierno aprobará tu caso.
Muchos fraudes migratorios se consuman a través de métodos de pago difíciles de rastrear, como transferencias por apps, giros móviles, envíos a cuentas personales, recargas a tarjetas prepago o pagos en criptomonedas, siempre acompañados de la instrucción de no mencionar el concepto real del envío.
En ocasiones, incluso se pide a las víctimas que repartan el dinero en varios pagos pequeños o que usen diferentes plataformas para evitar que los bancos o las autoridades detecten patrones sospechosos.
Las agencias de gobierno y los portales oficiales señalan que nunca solicitan que se paguen tarifas de trámites migratorios por vías informales, a cuentas personales o mediante enlaces que llegan solo por mensaje de texto o redes sociales, sin pasar por el sitio web institucional.
Los pagos legítimos se realizan únicamente a través de las plataformas oficiales (por ejemplo, portales de USCIS o de consulados) y siempre emiten un recibo o confirmación formal.
Si alguien insiste en cobrar fuera de esos canales, pide que el pago sea “urgente” o se niega a entregar comprobantes, es una señal clara de posible estafa.
En casi todas las estafas migratorias las señales de alerta se repiten y conviene tenerlas muy presentes al evaluar cualquier “oferta” de ayuda.
Para evitar estafas, es clave acostumbrarse a consultar y operar solo a través de canales oficiales y que sean verificables.
A continuación dejamos los sitios oficiales claves para obtener información o realizar cualquier trámite migratorio.
Páginas de embajadas y consulados: cada país tiene sus propios portales oficiales con instrucciones para visas, citas y trámites; suelen estar enlazados desde el sitio del Ministerio de Relaciones Exteriores o del propio Departamento de Estado en el caso de EE. UU.
Como regla general, si una oferta de “ayuda migratoria” no te dirige a estos canales oficiales, o intenta que pagues fuera de ellos, conviene detenerse, verificar y no continuar el proceso.
Algunos hábitos concretos pueden marcar la diferencia a la hora de evitar una estafa migratoria y cuidar tu caso. Es por eso que se aconseja lo siguiente:
Si fuiste víctima de una estafa migratoria o sospechas que alguien está intentando engañarte, es importante denunciarlo cuanto antes para protegerte y ayudar a que otras personas no caigan en lo mismo.
Puedes realizar la denuncia en las siguientes instancias:
La Comisión Federal de Comercio recibe reportes de estafas de inmigración y otros fraudes contra consumidores en Estados Unidos.
Puedes denunciar en línea a través del portal en español de Reporte Fraude (ReporteFraude.ftc.gov), donde respondes unas preguntas básicas sobre lo ocurrido.
También puedes llamar al número 1‑877‑382‑4357 (opción 2 en español) o al 1‑866‑653‑4261 si usas TTY.
Si te sientes más cómodo, tu abogado de inmigración puede hacer el reporte usando su nombre o el de su despacho, sin exponer directamente tus datos personales.
Si la estafa involucró pagos o páginas ubicadas fuera de Estados Unidos (por ejemplo, “agencias” en otro país que ofrecían trámites para EE. UU.), puedes presentar la queja en eConsumer.gov, una plataforma internacional usada por agencias de protección al consumidor de varios países.
Desde eConsumer.gov puedes describir la estafa, adjuntar detalles sobre el sitio web, redes sociales o método de pago, y las autoridades de distintos países pueden usar esa información para investigar patrones de fraude.
Además de la FTC, es recomendable informar a otras autoridades tales como:
Siempre que hagas una denuncia, es útil conservar y adjuntar capturas de pantalla, comprobantes de pago, enlaces usados, números de teléfono, correos y cualquier otra prueba que ayude a identificar al estafador.
Algunos casos reales que hemos:
Una mujer encontró en Facebook a un supuesto abogado que ofrecía “arreglar papeles” y “asegurar la residencia” a cambio de varios miles de dólares; el perfil mostraba fotos en oficinas y publicaciones de “clientes felices”.
Pagó por adelantado y firmó documentos sin verificar su licencia, pero luego descubrió que esa persona no aparecía en ningún registro oficial y nunca presentó correctamente sus formularios, dejándola sin dinero y con su caso migratorio en riesgo.
Lecciones clave: se pasaron por alto la verificación de la licencia profesional, la búsqueda del nombre en colegios de abogados y el contraste de la información con fuentes oficiales antes de entregar dinero.
Una mujer sin licencia se presentó como notaria y “especialista en inmigración” para la comunidad latina, especialmente cubana, anunciándose en redes y usando la imagen de artistas conocidos para ganar credibilidad.
Ofrecía “representación” en corte y trámites de parole, cobraba miles de dólares y organizaba supuestas audiencias por videollamada; muchas víctimas descubrieron después que tenían órdenes de deportación porque en realidad nunca fueron representadas por un abogado.
Lecciones clave: se ignoraron señales como la ausencia de número de licencia, el uso de anuncios emocionales con figuras públicas y el hecho de que se presentara como “abogada” sin estar registrada, además de confiar en audiencias “virtuales” organizadas solo por ella.
En otro caso, estafadores copiaron el nombre y logotipo de un despacho de inmigración real, crearon perfiles falsos y contactaban a personas migrantes por WhatsApp diciendo que trabajaban para ese bufete, ofreciendo “cupos rápidos” para residencia o permisos de trabajo.
Sostenían videollamadas, enviaban documentos con sellos falsificados y pedían pagos fragmentados por aplicaciones de envío de dinero; cuando los clientes empezaban a pedir recibos formales o llamar a la oficina real, los estafadores desaparecían.
Lecciones clave: se pasó por alto comprobar que el número de teléfono y el correo coincidieran con los publicados en la web oficial del bufete, así como la recomendación básica de no confiar en ofertas que llegan de la nada por mensajes privados con promesas de resultados “rápidos y garantizados”.
USCIS tiene cuentas oficiales en redes sociales donde publica avisos generales y contenido informativo, pero no usa mensajes directos para pedirte pagos, datos bancarios ni resolver tu caso individual. Si recibes un mensaje que dice ser de USCIS pidiéndote dinero, contraseñas o información sensible por WhatsApp, Messenger u otra red, debes desconfiar y verificar siempre entrando directamente a uscis.gov o llamando a los teléfonos oficiales.
Las tarifas de trámites migratorios de Estados Unidos se pagan únicamente a través de los canales indicados en los sitios oficiales (por ejemplo, plataformas en línea de USCIS o instrucciones del consulado), nunca mediante giros a cuentas personales por Western Union, MoneyGram u otros servicios similares.
Lo primero es dejar de enviar más dinero y guardar toda la evidencia: comprobantes de pago, capturas de pantalla de chats, correos y cualquier información del supuesto gestor.
Con esos documentos, presenta una denuncia ante la Comisión Federal de Comercio (a través de ReporteFraude.ftc.gov o por teléfono), reporta el hecho a tu banco o plataforma de pago para ver si es posible bloquear o rastrear la transacción, y, si procede, informa también a la policía local o a la autoridad de consumo de tu estado.
En el caso de Estados Unidos, las páginas oficiales del gobierno usan dominios que terminan en .gov (como uscis.gov, travel.state.gov, usa.gov) y muestran conexión segura https en la barra del navegador.
No, ninguna persona, empresa ni abogado puede garantizar de forma absoluta que te aprobarán una visa, un asilo o la residencia, porque la decisión final siempre corresponde a las autoridades migratorias o consulares.
Las guías oficiales y organismos de defensa de inmigrantes advierten que cualquier promesa de “resultado garantizado” es una señal clásica de estafa.
En el sistema estadounidense, “notary public” no equivale a abogado y, salvo que también sea abogado licenciado o representante acreditado, no está autorizado para darte asesoría legal migratoria ni para representarte ante USCIS o en la corte.
Las autoridades y organizaciones legales recomiendan trabajar únicamente con abogados de inmigración con licencia o con representantes acreditados, verificando su registro antes de entregar dinero o firmar documentos.
En general, solo deberías introducir información personal en portales oficiales (.gov) o en sistemas de despachos de abogados que conoces y cuya identidad has verificado; evita enviar fotos de documentos, números de pasaporte, cuentas bancarias o contraseñas por redes sociales o mensajería.
Las estafas migratorias se identifican por promesas irreales, pagos sospechosos, contactos exclusivos por redes y la ausencia de canales oficiales.
Si logras reconocer estas señales y siempre verificas en sitios oficiales .gov, esto va a permitirte proteger tu dinero y tu proyecto migratorio.
Siempre contrasta cualquier oferta o asesoría con fuentes oficiales como USCIS, USAGov o embajadas antes de avanzar, y evita compartir datos personales o adelantar pagos a desconocidos que presionen o prometan resultados garantizados.
Con todas estas precauciones, se pueden reducirlos riesgos de ser estafado además de adoptar decisiones informadas en un proceso que ya de por sí es complejo.
Estos son los portales oficiales más confiables para informarte sobre temas migratorios en Estados Unidos, donde siempre encontrarás datos actualizados y gratuitos sin riesgo de estafas.
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